VISITA A LAS BODEGAS 'TOMADA DE CASTR0'
TEXTO: Toni Mendoza
Una de las cosas más apasionantes del vino es que siempre te sorprende. No conocíamos Tomada de Castro. Nos lo descubrió Jose la noche del lunes 17. Estábamos sentados Ana, Alex, Rubén y yo en la terraza de su vinoteca cuando se nos acerco con una botella del susodicho. A él le gustaba aun más el 2006, pero ese 2007 que nos traía tampoco estaba nada mal. Efectivamente, el flechazo fue instantáneo, quizás el mejor albariño que probamos esa noche, opinión secundada por los cuatro.
Nos quedamos con la copla y el jueves por la mañana, con unas horas libres por delante, nos acercamos a visitarlos. Por teléfono nos advirtieron que eran una bodega pequeña pero que estarían encantados de recibirnos. Un breve trayecto desde Cambados hasta Ribadumia y nos recibió la esposa de Carlos, metida en faena. Habían estado embotellando pero la maquina embotelladora no funcionaba todo lo bien que se suponía. Estaban atendiendo un control de calidad del consejo regulador. En pazo de Señorans, Ana ya nos había advertido de los estrictos controles de calidad que debían pasar los albariños. Ahí estaban las muestras precintadas de la partida embotellada.
Las bodegas Tomada de Castro son una empresa familiar. Habilitadas en la parte baja de una casa rural de tamaño medio, se ampliaron los bajos para dar cabida a un aumento de la producción. La familia Castro lleva toda la vida dedicada al albariño, y la experiencia se nota en el resultado final de sus vinos. El Tomada de Castro existe de 1999, aunque la primera botella salió a la venta en el 2001. A día de hoy producen entre 30 y 40 mil botellas, de las cuales cinco mil son de Tomada y el resto de Rías de Arousa y Silfide. Este último era un proyecto inicialmente orientado a la exportación al mercado americano que no cuajó y se reoriento al mercado nacional.
Las viñas de Albariño se extienden alrededor de la casa. Los Castro disponen de unas dos hectáreas para cultivo de uva propia, lo que les supone un 30 % de su producción. El resto lo compran a otros pequeños productores de la comarca. Carlos nos acompaño en la visita de las instalaciones, nos explicó la historia de sus vinos y atendió a nuestras preguntas. Nos hablo de lo difícil que resulta para un pequeño productor como el abrirse a nuevos mercados, copados por grandes marcas o con distribuidores que no ofrecen garantías. Fue realmente interesante ver la perspectiva de un pequeño empresario, preocupado por ofrecer un vino de gran calidad ( tenia en mente no sacar el Tomada si una añada concreta no tuviera el nivel, aunque económicamente no era factible) y que a la vez ha de luchar desde abajo, con medios muy reducidos, para hacerse notar.
Durante la conversación catamos el Rías de Arousa, un muy buen Albariño, y el Tomada 2008, igual de excelente, aunque falto de botella aún tal y como nos dijo Jose en la vinoteca y el mismo Carlos cuando nos lo servía, y además nos regalo un Tomada 2006, del que supongo leeréis mas adelante en otros posts, y , como anécdota final, ¡probamos un tinto de las rías baixas!. Tienen una pequeña producción de un tinto de baja graduación, sobre unos 8 grados, que se consume en fiestas de la zona, sobretodo con pulpo a feira, y que tomamos en vaso de concha. Fue el colofón a una estupenda mañana, donde nos sentimos magníficamente tratados. Es una visita totalmente recomendada. Y, ya que estáis, podréis comprar Tomada de Castro a un precio espectacular. Un magnifico regalo. Lo digo por experiencia.



