"Pasión por las Viñas"
Mi desconocimiento de la zona hizo que tardara un poco más en llegar hasta Torelló Cava. Enclavada entre Gelida y Sant Sadurni, la bodega y la finca que la rodea, sufre el acoso de las vías de comunicación:
*El Río Anoia pasa por el centro del valle.
*La vía del tren atraviesa en paralelo partiendo la finca en dos.
*La Autopista A-7, con sus cuatro carriles hizo modificar el acceso a la bodega.
En estas condiciones, y debido al micro clima de la vaguada en la que se enclava, todo estaba lleno de escarcha, eran ya las 10 de la mañana y el hielo todavía cubría el suelo de los viñedos, en pleno proceso de poda y etiquetados a la perfección con letreros que hablaban del mimo de la familia hacia sus viñedos...
Mireia me esperaba sonriendo, sabedora de que me había sido algo difícil encontrar su escondite, y muy abrigada para soportar el frío, mucho más intenso que en lugares no tan distantes de donde yo venía. Me presentó a la enóloga, joven y desenvuelta que nos mostró el proceso de elaboración como si fuese la primera vez que lo hacía, parándose en cada detalle con la ilusión de quien vive intensamente su trabajo.
La Masía incluye casa y bodega y sus pasillos subterráneos permiten reposar los cavas con tranquilidad y condiciones adecuadas para su desarrollo favorable. El trabajo del momento era el trasiego: Por medio de un “scalextric” llevaban las botellas de un lugar a otro para favorecer la maceración del cava con sus propias lías.
Pasamos a la sala de catas y nos ofrecieron un almuerzo casero para acompañar un par de cavas que demostraron su nervio, intensidad y frescura a pesar de sus más de 40 meses de crianza. Ambos compartían un nivel de sequedad y amargor final que los hacían ideales para acompañar la comida. En un momento entró Toni (saludando amablemente a pesar de estar muy ocupado), miembro de una familia que cuida la viña y exhibe orgullosa sus cavas por todo el mundo.
Etiquetas: vinos







Dom, 01/02/2009 - 22:50


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